Delfino en el país de las maravillas

Como el periodismo oficialista de acá no era suficiente para contarle al mundo todo lo bien que están las cosas, desde el delfinismo convocan a medios de afuera. ¡A peinarse, que salimos en la tele!

La voz 271Tras declarar su enemistad con todo el periodismo de Suipacha, a Delfino sólo le quedan sus amigos en el Canal Local, donde él y sus colaboradores más cercanos salen cada semana sumándole nuevos capítulos a su propio relato.

Quizás por eso es que, después de haber sido un ejemplo de apertura en otros tiempos (cuando no se negaba a responder ninguna pregunta), ahora sólo habla con sus periodistas más obsecuentes y -atención porque esto sí que es increíble- con medios de supuesto alcance nacional que son convocados para hacer notas en nuestro pueblo…

Pero vienen de onda, porque les gusta Suipacha. No sean mal pensados…

Los gobiernos en decadencia casi siempre buscan publicistas y asesores que les ayuden a levantar su imagen, y en muchos casos incurren en este error, hijo de la desesperación: Pagarle a gente que no conoce el pueblo, no sabe qué sienten las personas que lo habitan, y peor aún: meten la pata de una manera triste. El ejemplo lo dio claramente la periodista del programa “Buenos Aires 2.0″, que ve en Delfino una especie de Mujica, y ya va por su segunda visita al pueblo para contar nuestras genialidades. La primera vez llegaron para mostrar al intendente que maneja el camión recolector de residuos. Hicieron un video igualito al de planeta, pero sin preguntas incómodas. Les salió parecido, aunque el nuestro estaba primero.

Pero tomaron agua de Suipacha, y entonces quieren volver. Esta vez los llamaron para que nos cuenten a nosotros por qué nuestra salud es la mejor de la región. Se sabía que con semejante misión imposible, iban a cometer un par de papelones, y pasó. Así fue como la periodista de ese medio, que claramente desconoce la realidad del pueblo, publicó la siguiente frase: “Asombrada y admirada del sistema de salud público de Suipacha”

¿No es increíble?

Pudo elogiar muchas cosas que están bastante bien, pero ¿Tenía que ser justo el sistema de salud pública, que es desde siempre la gran deuda de este gobierno? No desde que decidieron convertir el mamógrafo en una atracción para un desfile y perdieron la mitad por el camino; tampoco desde que dijeron que ese mismo aparato no era necesario; ni siquiera desde que hay que trasladarse a Mercedes o Chivilcoy hasta para colocarse un yeso… Desde siempre. Desde que la gente que se atendía en el hospital era derivada a una oscura oficina en la municipalidad donde un colaborador del intendente le fraccionaba los medicamentos que les habían recetado, por ejemplo.

Y tal vez desde antes.

Parece que Buenos Aires dos punto cero desconoce esto, o lo ignora…

O tal vez lo sabe y por eso la pobre chica dice estar “asombrada…”

Claro que la gran mayoría de nuestros lectores no deben haber visto nunca “Buenos Aires dos punto cero”, y es casi una seguridad que no lo harán tampoco. Se diría que más bien el convocar a estos medios, y amenazar con traer a América a mostrar nuestras miserias a través de una lente que las haga ver maravillosas, es más bien una necesidad del delfinismo, que viene desmoralizado tras las últimas elecciones.

La pregunta es si esto no nos estará costando algún dinero a nosotros, los que trabajamos, miramos sólo los canales de deportes, y no nos parece urgente que Suipacha salga en América ni en Telefé, ni en Utilísima…

Urgente sería que todos vivan dignamente en un pueblo que tiene riquezas de sobra.

¿Cuál es entonces el “relato” del delfinismo?

El relato es: “Tenemos una administración de tan buena calidad, que el país nos mira con envidia”

Medios claramente rentados, que encima utilizan un libreto que se les entrega al llegar a nuestro pueblo, vienen a hacerse unos pesos en esta comunidad, y no está mal que lo hagan. Aunque estaría bueno que generen sus propios guiones, y si copian a Planeta tuvieran la amabilidad de hacerlo con altura. De nuevo estamos hablándole a una cantidad ínfima que puede haber visto el programa, claro…

La verdad es que, si todos los que tenemos cable pasamos de largo el Canal Local todas las veces, salvo raras excepciones, no se entiende para qué querríamos encontrar en los demás canales la misma cantinela…

Mientras tanto, en el mundo real, cierra la clínica sin que nadie mueva un dedo para impedirlo, salvo los empleados.

En el mundo real, sólo existen los turnos para el mamógrafo, al que le cambian el vidrio a cada rato pero siguen sin ponerlo a funcionar.

En el mundo real los sueldos de los empleados de salud aumentan tan poco que comparados con la inflación, en el transcurso de este año van a bajar. Y como respuesta, desplazan del HOMEI al jefe del único sindicato que nuclea a los trabajadores de ese nosocomio.

En el mundo real se entorpece la atención médica casi todos los días, dado que el intendente usa el Hospital como despacho. Y cambian los directivos, pero no las políticas…

Seguro que ustedes están pensando lo mismo que nosotros: ¡Qué triste es el mundo real!

¡Es cierto! ¡Mejor pongamos el Canal Local, que desde hace quince días están pasando los corsos… y todavía no los vimos!


Esta entrada ha 1 Comentario

  1. verónica. dice:

    Repugnante el intendente y todos lo q lo idolatran.

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